Ana despierta cada noche sobresaltada y es que la música retumba en su ventana como si la fiesta estuviera dentro de su casa. Este ruido viene de la vivienda de sus vecinos. En plena calle habían colocado una mesa para vender alcohol, como si la banqueta fuera una barra improvisada. Bocinas, botellas, gente entrando y saliendo.
Es un bar clandestino montado frente a su ventana, Ana marcó al 911 pero la policía nunca llegó. La noche siguiente ocurrió lo mismo. Y la siguiente también. Pronto se volvió rutina: de jueves a domingo, la calle del residencial en la colonia Las Flores, en la alcaldía Gustavo A. Madero, se convertía en un bar improvisado con música a todo volumen.
Ana comenzó a pagar el precio del ruido. “Yo ya tenía insomnio, pero esto se agravó, después comenzaron las crisis de ansiedad cuando despertaba con la música”, cuenta.
Ana hizo lo que cualquier ciudadano haría: buscar ayuda institucional. Acudió a la alcaldía Gustavo A. Madero, a la Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT), a la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México y al Ministerio Público.
También reportó venta de alcohol sin permiso y presunta venta de drogas, pero nada cambió. Entonces insistió con la policía. Desde la Unidad de contacto de la Secretaría de Seguridad Ciudadana le dijeron que buscara al jefe del sector policial de su zona, nunca la recibió. Finalmente intervino la SSC pero la intervención empeoró el conflicto porque los policías avisaron a los vecinos que ella era quien se estaba quejando y las amenazas comenzaron.
“Terminaron haciéndose amigos. Ahora pasan en su patrulla a saludarlos cada noche y les dan sus 100 pesos”, dice. Un año y medio después de iniciar su denuncia, Ana asegura que acudió a nueve autoridades distintas sin obtener solución.
Hoy vive con miedo y está segura que lo único que le queda es irse de su casa, porque vive aterrorizada, mientras tanto, el bar improvisado sigue funcionando, ahora de jueves a domingo. Y la música suena todavía más fuerte.
***Ana es un nombre ficticio
El conflicto vecinal que millones viven
Lo que le ocurre a Ana no es un caso aislado.
De acuerdo con datos del INEGI, 1 de cada 3 mexicanos ha tenido conflictos con vecinos en los últimos tres meses.
Los más frecuentes son:
- ruido excesivo (11.8%)
- problemas de basura (10.3%)
- conflictos por estacionamiento (9.9%)
- problemas con mascotas (7.5%)
- consumo o venta de alcohol en vía pública (5.5%)
Pero el impacto no es menor.
Según el Módulo de Justicia Cotidiana del World Justice Project, un 28% de las personas afectadas por conflictos vecinales reporta estrés, problemas de salud, afectaciones laborales o ruptura de relaciones personales.
Y a veces el conflicto escala.
La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI indica que 57% de estos conflictos terminan en gritos o insultos, pero 8% escalan a violencia física o incluso armas de fuego.







