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Pelas por la administración fracturan la vida en comunidad

En Villa Olímpica, la disputa por el control ya dividió a los vecinos y frenó la vida en la comunidad.

En la Unidad Habitacional Villa Olímpica, al sur de la Ciudad de México, el conflicto ya no es sólo administrativo y empieza a romper la convivencia, y es que dos grupos de vecinos se disputan el control de la administración del conjunto habitacional, un espacio de 29 edificios y más de 900 departamentos donde cada decisión impacta la vida diaria de cientos de familias.

De un lado, un grupo encabezado por Abraham Hernández Aguilar, quien asegura contar con un registro como administrador emitido por la Procuraduría Social (PROSOC). Del otro, Ardavín Cano, quien sostiene que fue designado en asamblea de condóminos y que su nombramiento está protocolizado.

Y mientras que los vecinos hablan de confrontaciones, de descalificaciones y de un ambiente que se ha vuelto tenso. La Secretaría de Gobierno de la Ciudad de México tuvo que intervenir para intentar mediar.

Pero el problema de fondo sigue ahí, existen dos autoridades dentro de un mismo espacio. El mantenimiento se vuelve incierto, las decisiones se congelan y los acuerdos pierden validez.

Villa Olímpica no es un caso aislado, en la Ciudad de México, miles de unidades habitacionales viven conflictos similares, donde la disputa por el control administrativo termina afectando la vida diaria.

Recuerden que administrar un condominio incide directamente sobre seguridad, mantenimiento, finanzas, convivencia y cuando esa figura se duplica o se disputa, se pierde la confianza.

Vecinos que antes compartían espacios ahora toman partido y las reuniones se vuelven campos de tensión, entonces el espacio deja de sentirse como comunidad.

¿Qué hacer cuando hay dos administraciones y ningún acuerdo?

Aunque el conflicto parece enredado, hay rutas claras que pueden ayudar a resolverlo antes de que escale, una de ellas podría ser regresar a las básicas asambleas de condóminos. Es ahí donde se debe definir quién tiene la representación legítima, el proceso debe ser claro, documentado y, en muchos casos, validado legalmente.

Cuando hay disputas como esta, la Procuraduría Social de la CDMX (PROSOC) tiene la facultad de intervenir como mediadora, también puede revisar si los procedimientos de designación se realizaron conforme a la ley.

Si el conflicto persiste, el camino se traslada a instancias legales, como el Tribunal de Justicia Administrativa, que puede emitir una resolución vinculante para definir la titularidad de la administración.

Los conflictos vecinales a veces empiezan por poder, y cuando no hay reglas claras o nadie las respeta, el conflicto se vuelve personal. En Villa Olímpica, la disputa sigue abierta, y con ella, una pregunta que se repite en muchos edificios de la ciudad…¿Quién cuida realmente el lugar donde vivimos?

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